Palabra
por palabra
Napoleón
lo dijo:
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Sin justicia, sólo hay divisiones, víctimas y opresores.
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Mas vale tener un enemigo conocido que un amigo a la
fuerza.
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La
verdadera felicidad social consiste en la armonía y en el
uso pacífico de las satisfacciones de cada individuo.
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En la guerra, como en el amor, para llegar al objetivo es
preciso aproximarse.
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No hay subordinación en el temor que prevalece en los
estómagos vacíos.
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Los más fuertes no negocian mas que si dictan las
condiciones y son obedecidos.
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El
verdadero carácter siempre aparece en las grandes
circunstancias.
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Tranquilizar el espíritu es la mejor manera de curar el
cuerpo.
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Las personas que debemos temer no son las que no están de
acuerdo con nosotros. Debemos temer las que no están de
acuerdo y son demasiado cobardes para darlo a entender.
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La educación de una persona comienza dieciocho años antes
de su nacimiento.
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Es necesario sembrar para el futuro.
>Una
retirada a tiempo es una victoria.
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No se debe juzgar a los hombres por su fisonomía, sobre
todo, sin ponerlos a prueba.
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El hombre superior es impasible por naturaleza: le da
igual que le elogien o censuren.
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La victoria pertenece al más perseverante.
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Los sabios son los que buscan la sabiduría;
los necios piensan ya haberla encontrado.
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La envidia es una declaración de
inferioridad.
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Discutir en el peligro es apretar el dogal.
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De lo sublime a lo ridículo no hay más que
un paso.
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Una cabeza sin memoria es como una
fortaleza sin guarnición.
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Si la obediencia es el resultado del instinto de las
muchedumbres, el motín es el de su reflexión.
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Lo imposible es el fantasma de los tímidos
y el refugio de los cobardes.
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