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de Agosto de 1961 Ante los jueces, sobre justicia y leyes > Es un criterio aceptado en todo el mundo elegir jueces sobre la base de su mérito y no sobre ninguna otra consideración. En Etiopia, los Reyes recibían su misión de parte de Dios y la obediencia de su pueblo porque ellos tienen fe en la justicia de sus acciones. > Lo que ha dicho nuestro ministro de justicia en su discurso en nombre de todos ustedes, como también la conferencia de cuatro días a la que ustedes han asistido, sin duda contribuirán para vuestra ilustración. > Nuestra historia demuestra que los Emperadores y Reyes decidían casos y emitían fallos basados en los antecedentes y las costumbres prevalecientes. Eran asistidos por los “Fetha Negest”, un código legal recopilado por eclesiásticos eruditos. Incluso era costumbre enterrar una copia de este código con los Monarcas –un acto simbolizando el hecho que mientras dispensaban justicia, durante su vida ellos no se habían desviado de las disposiciones del “Fetha Negest” > Dado que en la escala de la creación todos somos iguales, es imperativo que todas las leyes sean equitativas en su aplicación. Pues, ¿Cuál es la base de la libertad y cuáles son las razones que el hombre abriga si no son iguales ante la ley? La respuesta es clara para todos ustedes. > Con la ayuda de nuestros ancianos nos hemos esforzado en mejorar es sistema judicial de nuestro país, desde el momento en que aceptamos la gran responsabilidad de dirigir el destino de nuestra nación, comprendiendo que esto es parte de nuestro deber. Tal como dijo San Pablo: “Donde exista la ley específica, hágalo de acuerdo a la ley, donde no exista un código legal háganlo de acuerdo a su conciencia”. > Como ustedes han mencionado en su discurso, continuamente hemos estado ejerciendo la tarea de administrar justicia con equidad. Y ustedes deben estar concientes del enorme esfuerzo que hemos dedicado a la promulgación de los Códigos Civiles y Penales y en asegurar el servicio y en asegurar el servicio de extranjeros expertos en derecho para ayudar en la ejecución de estas tareas difíciles tanto antes como después de la promulgación de la Constitución. > Esta no es la primera vez que nosotros nos hemos dirigido a una asamblea de esta naturaleza. Mientras alguno de ustedes realmente habían asistido a la reunión que fue celebrada más temprano en el mismo lugar, aquellos de ustedes que no estuvieron presentes deben haber leído sobre ella. > Aquellos elegidos como jueces deben comprender sus grandes responsabilidades, ya que un juez debe esforzarse en descubrir la verdad de manera que su juicio siempre sea imparcial y ecuánime. Él debe, además, esforzarse por superar el miedo y resistir tentaciones tales como aquellas de beneficios económicos y favoritismos y cualquiera otras prácticas que le impidiesen ejecutar debidamente sus obligaciones. Él debiera, también, buscar ayuda en el Dios Todopoderoso, serle honesto a su conciencia y examinar objetivamente los casos que le presentan para ayudarlo a evitar prácticas ilegales. > Ningún juez puede aducir ignorancia o pobreza como una excusa para cometer errores en la administración de justicia, ya que él no puede ni eludir la responsabilidad depositada en él por la Corona ni traicionar a su conciencia, que le ha sido otorgada por Dios. Se descubrirá que las desventajas físicas y los obstáculos materiales que a menudo son de corta vida y transitorios no son tal perjudiciales, como uno enfrentarse a su propia conciencia culpable. Cada vez que surja un conflicto entre los valores materiales y espirituales, la conciencia juega un papel importante, y cualquiera que acepte una conciencia culpable nunca estará libre de este problema hasta que haga las pases con su conciencia. Como todos ustedes tienen conocimiento de aquellas cosas que desagradan a Dios y que causan vergüenza, se debe resistir duramente a las tentaciones. > La justicia es el principio fundamental de la base para la supervivencia de la libertad y del gobierno. > Siempre nos hemos esforzado en procurar que lo que beneficia a gente de otros lugares del mundo está disponible para nuestro propio pueblo. Por esta razón, hemos estado recibiendo apelaciones en nuestros Tribunales. Pequeños casos comunes que naturalmente nosotros no podemos manejar por no disponer tiempo han sido confiados a nuestro Ministro de Justicia y a otras autoridades judiciales con la fe en que se administrará justicia con equidad de acuerdo con la responsabilidad a nosotros conferida por el Dios Todopoderoso. > El problema de la administración de justicia no es una cosa que existe solamente en Etiopia, existe en todo el mundo. Tal como los jueces exigen justicia para ellos mismos, ustedes deben esforzarse para administrar justicia con equidad, recordando las palabras de Jesucristo, que no sólo de pan vive el hombre, él también tiene que cuidar su espíritu. > Nuestro pueblo siempre ha estado exigiendo justicia. Aquél que busca justicia, también conoce el valor de la justicia. Esto testifica sobre la madurez de nuestro pueblo. Esto se ha dicho varias veces durante la historia y no es algo nuevo. Por esta razón estamos orgullosos de nuestro pueblo. Les decimos estos a ustedes para que en el futuro se progrese en la administración de justicia honradamente. Se requiere de tiempo para satisfacer todas las exigencias de todos. Tal como ya les hemos señalado, eso que no da tiempo es el sentimiento de una conciencia culpable. Con mucho esfuerzo debemos tratar de evitarlo. > Se llevará a cabo un esfuerzo para llegar a una pronta decisión sobre el proyecto de las regulaciones que definen las responsabilidades de los tribunales y su administración. Es un hecho bien conocido que se aumentó el presupuesto del Ministerio de Justicia. También debe citarse que a medida que aumenta la labor de la administración de justicia, se realizarán estudios para obtener fondos adicionales. Hay diferentes medios a través de los cuales el Ministerio de Justicia puede cooperar de cerca con otros departamentos del gobierno, que tienen sus propias partes que jugar, para llevar a cabo esta tarea. Daremos órdenes al Consejo de Ministros a través de nuestro Primer Ministro de manera que se estudien las posibilidades de establecer escuelas para delincuentes juveniles similares a la que funciona en Addis Ababa, para que los adolescentes transgresores de la ley involucrados en crímenes, como resultado de su inestabilidad mental, puedan ser castigados por lo que han hecho en el pasado y, al mismo tiempo, protegidos para no cometer crímenes en el futuro. > En relación con la Comunidad Musulmana hemos dicho una y otra vez que la integridad y el derecho religioso de todos debe ser protegido y respetado. Mientras se decretan leyes en todo momento, hace tiempo hemos permitido la redacción de leyes adaptadas a sus prácticas religiosas. Sin embargo, dado que el trabajo y la religión van de la mano, se debe entender que las leyes deben practicarse en base a un método que no vaya en detrimento de la unidad de la nación. Nuestro Ministro de Justicia someterá los detalles del proceso para la administración de las leyes sobre lo cual se tomará decisiones. > En general ustedes –jueces- deben entender que a ustedes se le ha confiado la gran responsabilidad de proteger los derechos del pueblo y, por lo tanto, deben esforzarse en servir con un espíritu de entrega e integridad, siempre teniendo presente lo que nosotros les hemos dicho en el pasado y lo que ahora les decimos. Como el hombre ha sido dotado por el Todopoderoso con la cualidad especial de juzgarse a sí mismo, sin mencionar juzgar a otros, al momento de pronunciar juicio él debe imaginar encontrarse a si mismo en la posición del hombre sentado en el banquillo de los acusados. Si uno juzga después de una búsqueda en la propia conciencia y una cuidadosa reflexión viéndose a sí mismo en la posición de aquél que está en él para ser enjuiciado, y si lo hace con una conciencia limpia en beneficio de una administración de justicia eficiente, no hay duda que él dará el fallo correcto. > Aquél que está ante ustedes o ante nosotros para ser enjuiciado es nuestro hermano por igual. Pensar que nosotros podemos encontrarnos mañana en su lugar, que la posteridad también se encontrará a si misma en la misma situación difícil, en un fundamento que se aplica a todas las profesiones. > Así como la injusticia y la pérdida de fe en la justicia atormentan tanto el cuerpo como el alma, los exhortamos a que se mantengan alejados de caer en tal calamidad. Dejen que el Dios Todopoderoso grave estas palabras en el corazón de todos nosotros. H.I.M. Haile Selassie I |
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