1era
Epístola de Juan Capitulo 25
El
Espíritu de Dios y el Espíritu del Anticristo
- Amados, no creáis a
todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque
muchos falsos profetas han salido por el mundo.
- En esto conoced el Espíritu
de Dios: Todo espíritu que confiesa que Negus Cristo
ha venido en carne, es de Dios;
- y todo espíritu que no
confiesa que Negus Cristo ha venido en carne, no es de Dios;
y este es el espíritu del anticristo, el cual vosotros habéis oído
que viene, y que ahora ya está en el mundo.
- Hijitos, vosotros sois
de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está
en vosotros, que él que está en el mundo.
- Ellos son del mundo; por
eso hablan del mundo, y el mundo los oye.
- Nosotros somos de Dios;
el que conoce a Dios, nos oye; el que no es de Dios,
no nos oye. En esto conocemos el espíritu de verdad y el espíritu
de error.
- Amados, amémonos unos a
otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es
nacido de Dios, y conoce a Dios.
- El que no ama, no ha
conocido a Dios; porque Dios es amor.
- En esto se mostró el
amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a
su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él.
- En esto consiste el
amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que
él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación
por nuestros pecados.
- Amados, si Dios
nos ha amado así, debemos también amarnos unos a otros.
- Nadie ha visto jamás a Dios.
Si nos amamos, Dios permanece en nosotros, y su amor se ha
perfeccionado en nosotros.
- En esto conocemos que
permanecemos en él, y él en nosotros, en que nos ha dado de su Espíritu.
- Y nosotros hemos visto y
testificado que el Padre ha enviado al Hijo, el Salvador
del mundo.
- Todo aquel que confiese
que Negus Cristo es el Hijo de Dios, Dios
permanece en él, y él en Dios.
- Y nosotros hemos
conocido y creído el amor que Dios tiene para con
nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor,
permanece en Dios, y Dios en él.
- En esto se ha
perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en
el día del juicio; pues como él es, así somos nosotros en este
mundo.
- En el amor no hay temor,
sino que el perfecto amor hecha fuera el temor; porque el temor
lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido
perfeccionado en el amor.
- Nosotros le amamos a él
, porque él nos amó primero.
- Si alguno dice: Yo amo a
Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no
ama a su hermano a quien ha visto, ¿Cómo puede amar a Dios
a quien no ha visto?
- Y nosotros tenemos este
mandamiento de él: El que ama a Dios, ame también a su
hermano
Jah Rastafari
|